Enseñanza central: Pablo concluye Efesios con una exhortación pastoral: los creyentes deben apoyarse en la fortaleza del Señor, no en la propia, porque su conflicto más profundo no es meramente social o político, sino espiritual —“contra…principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). El mandato no es buscar el conflicto sino permanecer (6:11, 13–14): ser fieles, firmes y resistentes en la lealtad a Cristo.
La “armadura” no es, por tanto, un conjunto de técnicas, sino una provisión dada por Dios que corresponde a las realidades que Pablo ya ha expuesto en la carta: la unión con Cristo, una nueva identidad, la santidad y la participación en la obra salvífica de Dios. Las piezas describen la forma de una vida fiel arraigada en el evangelio.
Elementos clave o argumento:
La imaginería de Pablo encaja en el mundo romano, donde los soldados eran una vista familiar, sobre todo en las ciudades principales. Sin embargo, Pablo enfatiza que la armadura es “de Dios”—no poder militar ni agresión humana. La meta es la firmeza y el testimonio fiel, no la dominación; la lucha del creyente es espiritual, y los medios son virtudes evangélicas y oración.
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” — Efesios 6:11
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1. Según la enseñanza resumida, ¿qué tipo de conflicto se describe como la lucha más profunda del creyente?
2. ¿Qué pieza de la armadura se identifica como la única arma ofensiva nombrada?