El comienzo:
A medida que el número de discípulos crecía en Jerusalén, surgió una queja dentro de la comunidad de creyentes. Los judíos helenistas dijeron que se descuidaban a sus viudas en la distribución diaria de alimentos, lo que creó tensión entre los grupos de la iglesia.
El desarrollo:
Los doce apóstoles reunieron a los discípulos y clarificaron prioridades: no debían abandonar el ministerio de la palabra de Dios para ocuparse del servicio cotidiano. Indicaron a la comunidad que eligiera siete hombres de buena reputación, “llenos del Espíritu y de sabiduría”, para supervisar esta necesidad. Todo el grupo estuvo de acuerdo y presentó a los hombres escogidos—entre ellos Esteban y Felipe—a los apóstoles, quienes oraron y les impusieron las manos.
El desenlace:
Con esta estructura compartida de servicio y supervisión, el ministerio de la iglesia continuó sin descuidar ni la palabra ni la atención práctica. La palabra de Dios se difundió, el número de discípulos aumentó grandemente en Jerusalén, y muchos sacerdotes se hicieron obedientes a la fe.
Este episodio muestra a Cristo continuando la edificación y el orden de su iglesia mediante la enseñanza de los apóstoles y la guía del Espíritu. El cuidado de Dios no solo se proclama sino que se encarna: la misericordia práctica hacia las viudas vulnerables se trata como una expresión fiel de la vida comunitaria del evangelio. El nombramiento de siervos calificados también destaca cómo la iglesia mantiene la unidad en medio de diferencias culturales y lingüísticas, asegurando que la oración, el ministerio de la palabra y la provisión tangible sigan siendo parte integral de su testimonio.
En el mundo judío del primer siglo, las viudas eran de los más vulnerables económicamente, y la limosna era un deber religioso reconocido. La mención de “helenistas” y “hebreos” refleja una diversidad lingüística y cultural real entre los judíos en Jerusalén, incluidos judíos de la diáspora que comúnmente usaban el griego; la distribución equitativa del apoyo comunitario habría sido esencial para la unidad en una comunidad tan mixta.
“Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguéis de este oficio;” — Hechos 6:3
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué queja surgió cuando se multiplicaba el número de discípulos en Jerusalén?
2. Después de que los siete hombres fueron presentados a los apóstoles, ¿qué hicieron los apóstoles?