El comienzo:
Dios llama a Abram para que deje su tierra y vaya a una tierra que Él le mostrará, prometiendo hacerlo una gran nación y bendecir a todas las familias de la tierra por medio de él (Génesis 12). Abram obedece y se traslada a Canaán, sin embargo él y Sarai permanecen sin hijos, lo que crea tensión entre la promesa y sus circunstancias.
El desarrollo:
Dios asegura a Abram que su propia descendencia será su heredero y lo invita a mirar las estrellas como señal de descendencia innumerable; Abram creyó a Dios, y esta fe le fue contada por justicia (Génesis 15:1–6). Luego Dios formaliza la promesa con una ceremonia de pacto en la que se parten animales y, simbólicamente, sólo Dios pasa entre las piezas en forma de “humeante horno y antorcha encendida”, comprometiéndose a dar la tierra a los descendientes de Abram (Génesis 15:7–21). Más tarde, Dios renueva y amplía el pacto, cambiando el nombre de Abram a Abraham y el de Sarai a Sara, prometiendo que de ellos procederán reyes y naciones (Génesis 17:1–8).
El final:
Como señal visible del pacto, Dios ordena la circuncisión para la casa de Abraham y sus futuros descendientes, marcándolos como el pueblo del pacto (Génesis 17:9–14). La historia concluye con Abraham recibiendo los términos y la señal del pacto en el presente, mientras espera el cumplimiento prometido por Dios en el futuro.
Este pacto destaca la iniciativa de Dios, su fidelidad y su propósito a largo plazo de bendecir a las naciones por medio de una familia escogida. La narrativa enfatiza que la promesa de Dios se fundamenta en el compromiso divino más que en la capacidad humana: el papel de Abraham es la confianza y la obediencia responsiva. El pacto une promesa (descendencia, tierra, bendición) y relación (la promesa de Dios de ser su Dios), estableciendo una base para temas bíblicos posteriores sobre identidad del pacto y la historia de la salvación.
La celebración de pactos en el Antiguo Oriente Próximo frecuentemente empleaba rituales formales y señales visibles para establecer compromisos vinculantes. Génesis 15 refleja este mundo: partir animales y pasar entre las piezas funcionaba como una solemne declaración, comunicando la seriedad y la permanencia de la relación de pacto de una manera que las audiencias antiguas reconocerían.
“Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.” — Génesis 15:6
Responde las preguntas a continuación. Al elegir una opción, verás el resultado y una explicación.
1. ¿Qué signo visible mandó Dios para la casa de Abraham y sus descendientes como parte del pacto?
2. En la ceremonia del pacto, ¿qué pasó simbólicamente entre las piezas de los animales divididos?